Semaglutide y diabetes mellitus tipo 2

Autor: Jean Paul Sánchez De León. Estudiante de Medicina de Séptimo Año de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad muy mencionada en la actualidad, pues todos a estas alturas conocemos o hemos escuchado de alguien que la padece, y es que esta enfermedad representa una gran cantidad de casos a nivel mundial. Para el 2015 había reportados un total de 392 millones de personas afectadas, representando el 6% de la población mundial (1). Con una gran cantidad de enfermos, vienen una gran cantidad de ideas. 

En la República Dominicana, es común escuchar en algunas comunidades que ser diabético es una especie de condena, pues ya es una persona con limitaciones que poco a poco lo único que hará será deteriorarse. A estas alturas ya ese concepto no debe ser necesariamente una realidad, pues existen múltiples formas para llevar una vida normal, aunque se sea diabético, donde se incluyen un cambio de estilo de vida y el uso de terapia farmacológica. Dentro de esta terapia está el uso de semaglutide. 

El semaglutide es uno de los múltiples fármacos llamados antidiabéticos, que tiene como función principal la reducción de la glucemia en el paciente, que es la principal característica de esta enfermedad. Los efectos del semaglutide como fármaco son bien interesantes, pues este pertenece a los ̈ péptidos similares al glucagón 1¨ (GLP1). Pero, ¿cómo traducimos todo esto? De la siguiente manera: 

El GLP1 es una incretina, que son hormonas metabólicas que estimulan a la insulina, la hormona encargada de disminuir la glucemia, para que se libere en mayores cantidades después de comer. Agregado a eso, el GLP1 tiene su actividad preservada en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (2) (3). Como efectos adicionales, el GLP1 ayuda a que se recupere la cantidad de células beta del páncreas, contrarrestando y aportando a que se evite la depleción de estas células, que son las que producen insulina, así como la estimulación de la multiplicación de las mismas (4) (5). El GLP1 también inhibe la liberación de glucagón gracias a su actividad como potenciador de la insulina, aportando a que el individuo se sienta saciado con mayor facilidad y provocando una ligera pérdida de peso.  El GLP1 se enfrenta como hormona a una vida media muy corta, cerca de 2 minutos, pues es degradado con rapidez por la enzima dipeptidil-peptidasa 4 (DPPT-4), logrando que solo alrededor del 15% de la hormona sea utilizada en el metabolismo. 

El semaglutide, como fármaco, es agonista (es decir, aumenta la acción), de todos los efectos mencionados anteriormente. Por tanto, es sumamente útil como fármaco para el tratamiento de diabetes mellitus tipo 2, pues estos pacientes suelen tener estar en sobrepeso u obesidad y, como característica de la diabetes tipo 2, tienen una marcada resistencia a la insulina que provoca una mayor producción de la misma hasta que las células que la producen, las células beta del páncreas, pierden una importante capacidad de producción de la hormona. Se ha demostrado que en pacientes donde el peso sea una cuestión a tomar en cuenta es preferible el uso de semaglutide frente a los inhibidores de la DPP4 antes mencionada (6). Esto puede mejorar en gran medida el curso de la enfermedad en los pacientes y la aparición de complicaciones puede retrasarse, en especial si el paciente sigue las demás directrices de su médico.  

Como avance médico reciente, el semaglutide hasta hace poco tiempo era de inyección subcutánea, pero ya se produjo una presentación que se puede consumir por vía oral, acción que puede permitir que los pacientes la consuman con mayor facilidad. (7)

Referencias 

  1. The Lancet, 2017. Global, regional, and national incidence, prevalence, and years lived with disability for 310 diseases and injuries, 1990–2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015. 389(10064), p.e1.
  2. Holst, J., 2007. The Physiology of Glucagon-like Peptide 1. Physiological Reviews, 87(4), pp.1409-1439.
  3. Calanna, S., Christensen, M., Holst, J., Laferrère, B., Gluud, L., Vilsbøll, T. and Knop, F., 2013. Secretion of glucagon-like peptide-1 in patients with type 2 diabetes mellitus: systematic review and meta-analyses of clinical studies. Diabetologia, 56(5), pp.965-972.
  4. Baggio, L. and Drucker, D., 2007. Biology of Incretins: GLP-1 and GIP. Gastroenterology, 132(6), pp.2131-2157.
  5. Rachmany, L., Tweedie, D., Li, Y., Rubovitch, V., Holloway, H., Miller, J., Hoffer, B., Greig, N. and Pick, C., 2012. Exendin-4 induced glucagon-like peptide-1 receptor activation reverses behavioral impairments of mild traumatic brain injury in mice. AGE, 35(5), pp.1621-1636.
  6. Brunton, S., 2014. GLP‐1 Receptor Agonists Vs. DPP‐4 Inhibitors For Type 2 Diabetes: Is One Approach More Successful Or Preferable Than The Other?

Davies, M., Pieber, T., Hartoft-Nielsen, M., Hansen, O., Jabbour, S. and Rosenstock, J., 2017. Effect of Oral Semaglutide Compared With Placebo and Subcutaneous Semaglutide on Glycemic Control in Patients With Type 2 Diabetes. JAMA, 318(15), p.1460.

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