Intolerancia a la Lactosa y sus Desafíos Nutricionales: ¿Las alternativas compensan las limitaciones?

Autores: Br. Kharla N. González, Br. José Sibilia, Br. María P. Santana, Br. Lya Gómez, Br. Melanie Trimpin, Br. Amilcar Encarnación

La interrupción del consumo de lactosa continúa aumentando en popularidad debido al desarrollo del veganismo y la alta incidencia de la intolerancia a la lactosa (IL), principalmente. Aproximadamente, un 70% de la población adulta en el mundo tiene expresión limitada de la enzima lactasa, con una variación entre las diferentes regiones y países (1).Esta condición mencionada se presenta en diferentes grados que dependen de la severidad de sus síntomas y es causada generalmente por la escasez de una enzima, denominada lactasa florizina hidrolasa (LPH) (popularmente conocida como lactasa, encargada de degradar la lactosa como azúcar en componentes que puedan ser utilizados como fuente de energía y absorbidos en el organismo: glucosa y galactosa.

Consecuentemente, a aquellos intolerantes a la lactosa se les recomienda disminuir el consumo de lactosa o eliminarla por completo de su dieta para evitar las alteraciones digestivas que suelen presentarse. Dicho esto, si es imperativo que toda dieta provea de todos los nutrientes suficientes para los requerimientos metabólicos de la persona, ¿una dieta libre de lactosa podría satisfacer todas las necesidades del sujeto? ¿existen alternativas que puedan opacar sus limitaciones dietéticas?

La exclusión de todos los productos lácteos puede conllevar al desarrollo de deficiencias en los macronutrientes, al ser estas las mayores fuentes de calcio, fósforo, riboflavina, vitamina A, vitamina B12, potasio, zinc, magnesio y proteína de alta calidad. Igualmente, el consumo de yogurt o leches fermentadas promueven la salud microbiota intestinal por su alto contenido de probióticos. Por consiguiente, el acercamiento dietético posee un rol crucial en el manejo de los pacientes con IL, incluyendo una dieta libre o con baja lactosa, reemplazo oral de la enzima lactasa, y adaptación del microbioma colónico, utilizando probióticos específicos con actividad β-galactosidasa.

Dicho esto, el mayor riesgo asociado a la completa eliminación de productos lácteos en la dieta del individuo, es el desarrollo de deficiencia de calcio y comprometimiento de la salud ósea; por lo que se recomienda el consumo de brócoli, coliflor, col rizada, productos de soya, semillas de sésamo, almendras y granos rojos y blancos, al ser alimentos ricos en calcio.

Por lo que, tomando en cuenta la alta incidencia de esta enfermedad, los productos sin lactosa deberían presentar precios más bajos haciendo que en este caso las limitaciones superan grandemente a las alternativas. Por añadidura, es importante incluir probióticos en la preparación de productos lácteos pues se ha determinado que la mayoría de ellos generan una disminución en los síntomas de los pacientes intolerantes a la lactosa, haciendo que, si se añaden probióticos a productos con lactosa sin alterar su precio o alterando ligeramente, puedan ser consumidos por la población intolerante a la lactosa y más asequibles.

Algunas de las fuentes de nutrición sin lactosa que son utilizadas como alternativa a nivel mundial son: leche de Soya, leche de arroz, leche de coco, leche de avena, leche con lactosa Hidrolizada, leche en polvo de coco y soya, queso cottage elaborado con lactosa hidrolizada, queso basado en leche de soya, variedades de yogurt, leche de soya y maíz, helados y Barras de chocolate. Además de estos, la terapia de reemplazo da como resultado una estrategia eficaz para las personas intolerantes a la lactosa con el uso de diferentes enzimas lactasa exógenas y alimentos probióticos con diversas cepas.

Se tabularon estudios en los que se añadieron probióticos como Bifidobacterium longum, Bifidobacterium animalis, Lactobacillus plantarum, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus reuteri a alimentos que contienen lactosa obteniendo resultados como: modificación de la actividad metabólica aliviando los síntomas, mejoras en los síntomas de indigestión, náuseas, diarrea y gases. Los lactobacilos acidophilus incrementó los síntomas.

Los probióticos y prebióticos han atraído un interés considerable en los últimos años como posibles tratamientos sintomáticos para la insuficiencia de lactasa, debido a su capacidad para modular la flora gastrointestinal, promover la digestión de la lactasa y aumentar la compensación colónica. De hecho, se ha demostrado que el consumo de yogur que contiene cultivos bacterianos vivos mejora la digestión y los síntomas en individuos con deficiencia de lactasa, tomando en cuenta que la lactosa no absorbida puede constituir un buen prebiótico, ayudando a mantener una flora intestinal más saludable. Aun así, los datos sobre la relación entre la suplementación con prebióticos y probióticos y los resultados clínicos en individuos con esta patología no son concluyentes.

Se propone elaborar más estudios para determinar si los probióticos conllevan efectos positivos a largo plazo, efectos adversos o que atenten contra la salud humana, pero hasta ahora parece una excelente alternativa para que las personas intolerantes a la lactosa puedan consumirla sin padecer síntomas de esta y adquirir los productos en un precio más bajo que los productos sin lactosa o igual precio que las leches que presentan lactosa. Ya se ha comprobado que a corto plazo se producen disminuciones en la concentración de hidrógeno exhalado y las reducciones en los calambres abdominales, diarrea, vómitos, distensión abdominal y gases.

¿Podrían ser los probióticos el Santo Grial en una dieta libre de lactosa? Para iniciar, los probióticos son microorganismos vivos (no son patógenos) los cuales tienen un efecto beneficioso en la salud, estos son utilizados para prevenir y tratar enfermedades del intestino entre otras. Estos se pueden encontrar en productos lácteos como el yogurt, leche, quesos, sin embargo, se pueden encontrar en ciertos medicamentos. Unos beneficios de los probióticos en el ser humano están relacionados con que reducen la intolerancia a la lactosa (los cuales promueven la digestión a nivel del intestino), estos aumentan el nivel nutricional, mantienen los niveles de ácido en el estómago moderado, al igual que los niveles de bilis en el intestino (2).

Debido a la malabsorción de la lactosa, las personas que den uso a alimentos con probióticos tienen el beneficio de reducir los síntomas de si es tipo inflamatoria o de distensión. Al igual, el efecto de los probióticos ha demostrado ser útil en patologías como la diarrea, enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome de intestino irritable, etc. (3).

Aquí se muestra una tabla con los beneficios en los distintos sistemas que presentan los probióticos (4).

En conclusión, muchas personas se ven con dietas muy limitadas debido a su condición, hay alternativas en el mercado hechas con leche de lactosa hidrolizada, suplementos u otras bebidas a base de plantas como alternativas. Estas tienen precios muy elevados en comparación a la leche comercialmente más disponible, que contiene lactosa. Como consecuencia, se limita la dieta de muchas personas que no cuentan con el acceso a estas alternativas o no cuentan con el flujo monetario para dichas sustituciones, llevando a una carencia de elementos nutricionales. Debido a esto se presenta una inmensa necesidad de crear y mejorar los productos sin lactosa para que sean nutricionalmente adecuados, económicamente aceptables y bien aceptados por los consumidores.

Estas situaciones suelen ser ignoradas por la población que no está directamente vinculada a las mismas, pero brindar una solución a esta situación podría traer un incremento constante en las expectativas de vida. Adicionalmente, en los últimos años se ha notado un aumento en la reclamación, por parte de los consumidores, en las propiedades de salud en comidas y bebidas, dado por el entusiasmo por comprar alimentos funcionales. En concreto, el entusiasmo y la motivación de las masas están presentes, sin embargo, es necesario el desarrollo de suplementos nutricionales adecuados y su asequibilidad. De igual forma, la mejora en la etiqueta de alimentos es una estrategia que puede servir de guía a los consumidores a elegir productos más seguros y sanos. 

Bibliografía 

1. Facioni MS, Raspini B, Pivari F, Dogliotti E, Cena H. Nutritional management of lactose intolerance: the importance of diet and food labelling. Journal of Translational Medicine. 2020 Dec;18(1):1-9.

2. Agar Muñoz A. Probióticos: qué son y cómo benefician a la salud [Internet]. Clínica Alemana. 2018 [cited 8 April 2021]. Available from: https://www.clinicaalemana.cl/articulos/detalle/2018/probioticos-que-son-y-como-beneficiana-la-salud

3. Castadeña Guillot C. Probióticos, puesta al día [Internet]. Scielo. 2018 [cited 9 April 2021]. Available from: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75312018000200009

4. Castillo-Escandon V, Fernandez Michel S, Cuet-Wong M. Criterios y estrategias tecnológicas para la incorporación y supervivencia de probióticos en frutas, cereales y sus derivados [Internet]. Scielo. 2020 [cited 8 April 2021]. Available from: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405888X2019000100204&lng=es&nrm=iso

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