Efecto del cambio climático en la salud mental

Autora: Esther Bueno Diaz, estudiante de medicina de 6to. año. Escuela de Medicina de la Universidad O&M, O&Med. Miembro del Comité Permanente en Salud Pública (SCOPH) de la Organización Dominicana de Estudiantes de Medicina (ODEM).

Las repercusiones que enfrentan las personas con respecto al cambio climático, generalmente están relacionadas a la manera en la que este impacta su entorno inmediato. Algunas poblaciones pueden verse afectadas por desastres naturales exacerbados por el cambio climático, que pueden desencadenar estrés psicológico y en ocasiones daños físicos significativos. El impacto puede ser tan severo que incluso aquellas comunidades y poblaciones que no se ven directamente perjudicadas por estas devastaciones, pueden experimentar sentimientos de desesperación, culpa y preocupación asociados a la crisis medioambiental. La trascendencia de esta problemática ha motivado la creación de términos para definir afectaciones mentales relacionadas a la cambios medioambientales. Por ejemplo, se ha empleado el término “eco-ansiedad” para definir sentimientos de “tristeza, ansiedad o incluso estrés causados por la pérdida y deterioro del medio ambiente y la degradación del paisaje natural, como consecuencia de los efectos del calentamiento global.” Tras un desastre natural, muchas personas pierden sus viviendas, trabajos, bienes materiales, e incluso seres queridos. Esta experiencia puede generar o detonar un estado de frustración, ansiedad, aflicción, e incluso estrés postraumático. 

La angustia que ocasiona el cambio climático se relaciona, en parte, a la sensación de indefensión e impotencia ante los daños de la crisis ecológica. Las personas suelen percibir que sus acciones individuales no son suficientes para mitigar los efectos adversos, y que las instituciones y organismos responsables de tomar medidas transformadoras no asumen el suficiente compromiso para modificar y evitar dichos daños.  La incertidumbre que genera el fenómeno climático puede desencadenar reacciones dramáticas, como pérdida del apetito, insomnio e incluso ataques de pánico. 

Sin embargo, cabe destacar que existe evidencia que sugiere que la preocupación ecológica habitual es en realidad una respuesta adaptativa al clima cambiante. La ansiedad, desde una perspectiva evolutiva, promueve la toma de decisiones estratégicas para evitar peligros y daños, de la misma manera que la reacción de lucha o huida proporciona mecanismos para responder rápidamente a situaciones que amenazan la supervivencia. Dado que el cambio climático es una seria amenaza para la salud y el bienestar humano, las preocupaciones sobre este fenómeno y las respuestas subsiguientes podrían traducirse en una ventaja adaptativa para la sobrevivencia.  

Una de las principales preocupaciones es que, en muchos entornos, especialmente en países subdesarrollados, los menos capaces de afrontar los problemas de salud mental relacionados con el cambio climático son los que tienen mayor probabilidades de verse afectados por esta situación. Las personas empobrecidas son particularmente vulnerables a los peligros y desastres naturales debido a la precariedad de sus viviendas, acceso limitado a los servicios de salud y poca posibilidad de mitigación de los daños debido a la carencia de recursos económicos. Estas poblaciones a menudo carecen del apoyo financiero, social y psicológico para rehabilitarse y recuperarse de los efectos adversos del cambio climático, incluidos aquellos relacionados a la salud mental. Estudios sobre el impacto del cambio climático sugieren que la vulnerabilidad es contextual y, por lo tanto, se distribuye de manera desigual entre los grupos, causando que las comunidades desfavorecidas sufran de manera desproporcionada las consecuencias de los desastres naturales extremos impulsados ​​por el cambio climático. 

Es importante que los investigadores y profesionales de diferentes áreas reconozcan las repercusiones del cambio climático en la salud física y mental, y se comprometan a realizar acciones que mitiguen sus efectos adversos actuales y futuros. Debe existir de igual manera, un compromiso colectivo e individual para mitigar el daño que ocasionamos al medio ambiente y disminuir el impacto que este produce sobre los seres vivos. Como profesionales jóvenes de la salud debemos desarrollar intervenciones innovadoras que concienticen acerca de los problemas de salud mental relacionados con la crisis medioambiental. 

Referencias:

  1. Ingle HE, Mikulewicz M. Mental health and climate change: tackling invisible injustice. The Lancet Planetary Health. 2020 Apr 1;4(4):e128–30.
  2. Berry HL, Waite TD, Dear KBG, Capon AG, Murray V. The case for systems thinking about climate change and mental health. Nature Climate Change. 2018 Apr;8(4):282–90.
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