Azúcar vs. Edulcorantes No Calóricos: ¿una alternativa segura o un producto más del mercado?

Autores: Anna F. Zanone Acosta, estudiante de Medicina de segundo año del Instituto Tecnologico de Santo Domingo (INTEC).

Francisco A. Salvucci Calderón, estudiante de Medicina de segundo año del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Miembro del Comité Permanente en Salud Pública (SCOPH) de la Organización de Estudiantes de Medicina (ODEM).

Los alimentos ricos en carbohidratos representan una parte importante de las calorías o energía que necesitamos diariamente para que nuestro cuerpo funcione adecuadamente. En la actualidad, luego de que el mundo fuera afectado por la pandemia de COVID-19, la población en términos generales le ha prestado más atención a su salud luego de ver los efectos negativos que trajo consigo el confinamiento con una mirada fija en la nutrición. Esto es debido a que durante el confinamiento las personas presentaron un aumento en el consumo de alimentos, predominantemente carbohidratos. En adición a esto, la ingesta de azúcares se ha visto aumentada por el confinamiento, a causa del fácil acceso a la comida que tienen las personas por pasar más tiempo en sus casas y por efecto de la ansiedad, en donde muchos tienden a comer más de lo necesario en forma de meriendas que por lo general tienen azúcar añadido (azúcar libre). 

Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de azúcares libres recomendado debe ser menor al 10% de la ingesta calórica total diaria. Esto quiere decir que para una persona con una dieta promedio de 2000 kilocalorías diarias se le sugiere no exceder el consumo de 50 gramos de azúcar al día para una buena salud (1). Cabe destacar que la dieta dominicana satisface la ingesta calórica aceptable de carbohidratos diariamente por la presencia de algunos alimentos ricos en almidón como el arroz, las legumbres y los tubérculos. En tanto, si a dicha dieta le añadimos el consumo excesivo de azúcares libres, esto podría desencadenar un sinnúmero de complicaciones clínicas que afectarían la salud de la persona.  

Desde hace varias décadas existen alternativas al azúcar conocidas como edulcorantes no calóricos que proporcionan el mismo sabor sin el aporte energético. Los edulcorantes no calóricos normalmente se consideran como un solo tipo de sustancia, cuando en realidad son un grupo de sustancias químicas, naturales y sintéticas, que difieren entre sí en cuanto a su composición, absorción, metabolismo y eliminación del cuerpo humano. Asimismo, estos pueden provocar ciertos efectos adversos a la salud de la persona que los consume.  

Existen distintos edulcorantes no calóricos usados en alimentos que consumimos diariamente hasta sin darnos cuenta, tales como: el aspartamo, el acesulfamo potásico, la sucralosa, la sacarina y los extractos de Stevia. Por ejemplo, el aspartamo y el acesulfamo potásico que se encuentran presentes en los refrescos de dieta e incluso en la goma de mascar; la sucralosa y sacarina se encuentran en varias bebidas dulces como jugos o refrescos y los extractos de Stevia, presentes en mayor variedad de alimentos que comúnmente están asociados al “fitness”, que van desde cereales y granolas hasta batidas y barras de proteínas (2).

En el caso del acesulfamo potásico, que es 200 veces más dulce que el azúcar, es absorbido de inmediato y no son metabolizados, por tanto, son excretados de manera intacta. La sucralosa, 600 veces más dulce que el azúcar, y la sacarina (200 veces) son otros dos edulcorantes no calóricos de importancia en la industria de los alimentos procesados que no son capaces de metabolizarse y tras su excreción quedan intactas. Cuando hablamos de que no son metabolizados, nos referimos a que el cuerpo no dispone de los métodos necesarios para degradar estas sustancias y simplemente se eliminan la sustancia en su forma original. Por otro lado, los extractos de Stevia se originan de una planta llamada Stevia rebaudiana, en donde se encuentran los glucósidos de steviol que le dan su respectivo sabor dulce. Son estos glucósidos de steviol los que luego serán metabolizados por la flora intestinal debido a que algunos edulcorantes no calóricos, como la Stevia no son metabolizados por enzimas humanas, más bien, estos se degradan en el intestino gracias al conjunto de bacterias presentes que contribuyen al metabolismo, después de su proceso de descomposición son excretados a través de la orina. El aspartamo, es 200 veces más dulce que la sacarosa (azúcar), que debido a la reacción enzimática causada por las esterasas y peptidasas se degrada en tres componentes que son: el metanol, la fenilalanina y el ácido aspártico, siendo este el único de nuestra lista en ser metabolizado por enzimas propias del cuerpo humano (3)(4). 

Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos en humanos con el propósito de evaluar el riesgo que representa el consumo de los sustitutos del azúcar y la relación que tienen con la alteración funcional de la flora intestinal (5). Algunos de estos estudios realizados han determinado algunos efectos adversos que podrían ser ocasionados por los distintos edulcorantes tras su consumo habitual. Mediante estos se arrojó que el aspartamo podría ocasionar tumor cerebral y fatiga crónica, el acesulfamo potásico puede llegar a producir cáncer, la sucralosa puede causar daños al ADN de la persona y hasta incidir en la sensibilidad a la insulina, y para, los extractos de la Stevia no se logró observar ningún posible efecto adverso, sin embargo, sigue estando bajo investigación con el fin de establecer los efectos secundarios que podría ocasionar (2). De igual manera, es importante resaltar que dichos estudios no son concluyentes y no representan una evidencia sólida como para afirmar la asociación causal entre esas enfermedades y el consumo de edulcorantes no calóricos, ya que la relación no siempre implica causalidad.  

Sabemos que existen parámetros generales que regulan el consumo diario de los edulcorantes no calóricos, sin embargo, estos por lo general no son respetados por sus consumidores. Algunos entes reguladores de valoración internacional como la Food and Drug Administration (FDA), han establecido parámetros generales de consumo basados en evidencia obtenida de organismos modelo como los roedores, los cuales no siempre representan el equivalente de respuesta en seres humanos(4). Y los estudios que sí han sido realizados en humanos para determinar la seguridad y los efectos adversos relacionados al consumo habitual de los edulcorantes no calóricos aún siguen en curso o no lograron obtener resultados concluyentes, debido a ciertas limitaciones, como una muestra reducida y poca diferencia en las variables de la muestra por posible sesgo de selección (edad, sexo, origen étnico, estilo de vida, ubicación geográfica y nivel socioeconómico)(5).  

Por otra parte, la mayoría de los estudios sobre estos edulcorantes están orientados a conocer la ingesta diaria recomendada y segura, pero no a la cantidad presente en los productos que se comercializan de manera particular. Por ende, deben realizarse investigaciones para evaluar cuál y qué cantidad de edulcorantes no calóricos se pueden agregar a los alimentos para tener unos valores de referencia claros y regulados en productos como bebidas energizantes, refrescos, gomas de mascar, embutidos y otros alimentos procesados y ultraprocesados. Puesto que se conoce el interés por parte del consumidor a reducir en su dieta el azúcar como tal y optar por alternativas que le brinden el mismo sabor, pero no el aporte energético, así como también por parte de los productores se ve cada vez más la introducción de edulcorantes no calóricos en alimentos para abaratar costos y cumplir con la demanda de sus consumidores.

Aunque ciertos investigadores hayan determinado posibles efectos que pueda ocasionar el consumo habitual de estas sustancias, ningún resultado hasta el momento es concluyente, debido a la falta de estudios o más bien ensayos clínicos para poder compararlos y sacar conclusiones. Sin embargo, se ha podido observar que edulcorantes como la Stevia en estudios realizados en humanos, no han ocasionado efectos adversos tras su consumo. Hasta el momento, se podría decir que, de los edulcorantes existentes en el mercado, la Stevia es el que hasta el momento presenta el menor riesgo y mayor seguridad para el consumo, pero solo la evidencia disponible en un futuro no muy lejano decidirá si este edulcorante natural ha llegado para quedarse o pasará a la historia como un intento más de sustituir al azúcar.

Referencias bibliográficas  

1. Murray Anderson Annie Reid JT. Guideline: Sugars intake for adults and children. World Heal Organ. 2018;57(6):1716-22. 

2. Purovit V, Mishra S. The truth about artificial sweeteners – Are they good for diabetics?- ClinicalKey.

3. Schlienger J-L. Diabetes. En: Dietética en la prácitca médica. 2018. p. 136-153. 

4. Cavagnari BM. Non-caloric sweeteners: specific characteristics and safety assessment. Arch Argent Pediatr. 2019;117(1):e2-7. 

5. N/A. The Role of the Microbiome in Personalized Human Response to Non-caloric Sweeteners. 2021;(Cc):2017-9. 

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