Esclerosis Múltiple: una enfermedad que afecta a más de 2 millones de personas

SANTO DOMINGO.- Con motivo de la celebración cada 30 de mayo como el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple (EM),  durante todo el mes se suelen hacer eventos sobre este padecimiento. Asimismo,  en este tiempo la comunidad global de EM toma la ocasión para compartir historias, sensibilizar y hacer campaña con y para todos los afectados por la esclerosis múltiple.

La EM es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central que afecta al cerebro, tronco del encéfalo y a la médula espinal. Normalmente, los anticuerpos producidos por el sistema inmunitario ayudan a proteger el cuerpo contra los virus, las bacterias y otras sustancias extrañas. 

Sin embargo, en las personas que tienen Esclerosis Múltiple, el sistema inmunitario destruye la sustancia que rodea y protege las células nerviosas, llamada mielina, lo que provoca que la habilidad de los nervios para conducir las órdenes del cerebro a todos los órganos se vea interrumpida, lo que ocasiona síntomas en diferentes partes del cuerpo.

Existen 2,3 millones de personas con EM en todo el mundo. Es probable que cientos de miles más permanezcan sin diagnosticar y muchas vidas se vean afectadas indirectamente. A la mayoría de los afectados por la EM se les diagnostica entre los 25 y los 31 años de edad, siendo el número de mujeres afectadas el doble que el de hombres.

Científicamente aún no se conoce con certeza la causa de este trastorno aunque se sospecha que podría tratarse de un problema multifactorial; combinación de factores ambientales, virales y genéticos. La Esclerosis Múltiple es difícil de diagnosticar debido a que los síntomas pueden aparecer y desaparecer en intervalos irregulares, de modo que el tiempo que separa unos brotes o recaídas de otros puede ser días, semanas o meses. 

En la actualidad no existe ninguna prueba específica para detectarla, por lo que generalmente los médicos deben utilizar diferentes exámenes antes de realizar el diagnóstico: evaluación de los síntomas y de los antecedentes médicos, análisis de sangre, pruebas neurofisiológicas, evaluación del líquido cefalorraquídeo realizando una punción lumbar, estudios de imágenes  como la resonancia magnética (MRI) cerebral y de la médula espinal; entre otras.

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