Psicóloga destaca impacto que causa la ruptura de rutinas en la salud psicología de los infantes

SANTO DOMINGO.- Ante la actual situación que atraviesa el mundo debido a la pandemia por el COVID-19, la sociedad en general ha tenido que adaptarse a nuevos hábitos y estilos de vida, en el caso de los infantes sus rutinas habituales cambiaron abruptamente lo que genera a su vez un impacto en su salud emocional, mental y psicológica.

La licenciada Angelina Sosa Lovera, Psicóloga clínica, Salubrista y especialista en Investigación manifestó que cuando hay un rompimiento de las rutinas a los infantes les afecta en su comportamiento y emociones, de tal manera que se van a sentir desorientados, con falta de equilibrio y de protección.

“Para los niños es importante una rutina, las rutinas de las mañanas, las rutinas de la escuela, las rutinas de las noches, saber que toca en que momento, que van a hacer hoy, que van a hacer mañana, porque necesitan sentirse seguros y confiados y parte de esa seguridad tiene que ver con lo que ellos esperan al igual que tiene que ver con conocer su espacio, su ambiente y las actividades que realizan”, señaló.

Explicó que estas emociones y sentimientos se van a manifestar en las diferentes reacciones emocionales de los niños, conductuales, como agresividad, irritabilidad, llanto frecuente, lo cual va a depender en gran manera de la edad del niño, de la etapa que esté pasando en el momento, de otras experiencias frustrantes que haya pasado y sobre todo del apoyo que tenga en su círculo primario que es su familia.

La licenciada Sosa Lovera sostuvo además que estos cambios en los niños más pequeños también puede influir de tal manera que empiecen a mostrar manifestaciones de conductas regresivas tales como; volver a orinarse en la cama, hablar como bebé, llorar frecuente sin motivos, hacer reabiertas, irritabilidad, agresividad, molestia aparente sin ninguna razón, falta de apetito, o querer comer demasiado, falta de sueño y dificultad para concentrarse.

“Vemos entonces que los padres están un poquito ansiosos por que tienen que hacer tareas con los niños y a  los niños se les olvida las clases, no tienen capacidad para concentrarse y demás”, puntualizó.

Para manejar los cambios de humor o ansiedad en los niños, la especialista indicó que los padres o tutores deben tener control de sus propias emociones porque en esa medida podrán enseñar a los niños a controlar también las suyas, “el padre debe comprender la etapa del niño, tiene que comprender los sentimientos del niño, aceptar estos sentimientos y escucharlos, hablarle e informarle, porque en la medida en que le informa y le habla pues lo está reconociendo como persona, como ser humano y esto es muy importante, asimismo el niño lo comprende, lo entiende y aumenta su autoestima”.

En este sentido, recomendó algunas herramientas para que los padres implementen con los infantes como es; apoyarlos, contenerlos, abrazarlos, acariciarlos, cuando se encuentran en un momento de irritabilidad, emplear técnicas de respiración, tratar de consolar el niño, no dejarlo que se calme solo, sino ayudar a calmarlo, identificar sus emociones, hacer juegos, como pintura, dibujos, de manera que el niño aprenda a identificar qué emoción está sintiendo, cuando se siente triste, feliz o enojado.

Enfatizó que cuando las reacciones y emociones sobrepasan el tiempo es necesario buscar ayuda profesional, “pasado un tiempo largo que el niño siga teniendo esas reacciones, cuando se esté haciendo daño a sí mismo o a los demás, que los padres no puedan controlar esa conducta de hacerse daño, cuando sienta que el niño pudo ser abusado o víctima de violencia o de abuso, cuando los adolescentes hablen o refieran que quisieran estar muertos, o que tengan pensamientos o ideas suicidas o cuando observamos una alteración de los pensamientos del niño o el comportamiento fuera de lo esperado”.

En relación a los niños con necesidades especiales manifestó que muestran los mismos cambios, sin embargo, lo muestran con mayor intensidad, porque de por si tiene dificultad para comprender lo que pasa a su alrededor y la situación actual es más difícil todavía para ellos comprenderla.

“Los niños con necesidades especiales necesitan mucho más presencia de los padres,  más acompañamiento físico, necesitan sentir la seguridad de que todo está bien, de que el adulto está a su lado y que lo va a proteger”, dijo.

Destacó que los padres también necesitan tener actividades que les ayude a manejar sus emociones, ejercicios de relajación, lectura y descanso.

Exhortó a los padres y/o tutores a buscar asistencia profesional en las líneas de ayuda cuando entiendan que la situación sobrepasa su capacidad para resolverla.

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