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Un nuevo modelo celular acelera la investigación en grave forma de epilepsia

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Un equipo del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) ha desarrollado un innovador modelo celular que podría suponer un punto de inflexión en el estudio de la enfermedad de Lafora, una grave forma de epilepsia sin cura y de evolución mortal. El nuevo protocolo permite reproducir en cultivos celulares los principales mecanismos de la enfermedad en apenas un mes, frente a los varios meses necesarios con modelos animales, lo que reduce significativamente costes, tiempos y el uso de animales de experimentación.

La enfermedad de Lafora es una patología genética ultra rara que se manifiesta en la adolescencia y provoca deterioro neurológico progresivo, convulsiones y, finalmente, la muerte. Está causada por la acumulación de un glucógeno aberrante que se deposita en el cerebro y otros tejidos. En España se estima que existen entre 10 y 30 personas diagnosticadas.

Hasta ahora, la investigación dependía casi exclusivamente de modelos en ratón, un proceso lento y costoso. El nuevo método desarrollado por el IBV-CSIC utiliza cultivos in vitro de astrocitos —células del sistema nervioso que apoyan y protegen a las neuronas— obtenidos de ratones con la enfermedad. Este modelo es capaz de reproducir la acumulación tóxica de glucógeno característica de Lafora en un tiempo muy reducido.

“Hemos conseguido que, en solo un mes, los cultivos de astrocitos acumulen formas aberrantes de glucógeno similares a las que se observan en el cerebro de ratones con al menos seis meses de evolución de la enfermedad”, explica Pascual Sanz, profesor de investigación del CSIC y líder del estudio.

Según el investigador, este avance abre la puerta a estudiar con mayor rapidez por qué se forman estos agregados, por qué resultan tóxicos y, sobre todo, a identificar y probar compuestos farmacológicos capaces de prevenir su formación o favorecer su degradación. Los fármacos más prometedores podrían pasar posteriormente a estudios preclínicos en animales.

Además del impacto científico, el nuevo modelo contribuye a una investigación más ética. “Permite reducir de forma notable el uso de animales, en línea con el principio de las 3R: reducción, reemplazo y refinamiento”, señala Mireia Moreno, investigadora del IBV-CSIC y coautora del trabajo.

El estudio, publicado en la revista Disease Models & Mechanism, cuenta con la participación de personal investigador de la Universitat Politècnica de València y de la Universidad de Florida (Estados Unidos). El equipo del IBV-CSIC forma parte también del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), del Instituto de Salud Carlos III.

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