Los trastornos por consumo de drogas se encuentran entre los diez principales factores de riesgo de muerte y discapacidad en la región de las Américas, afectando a 17,7 millones de personas y provocando casi 78.000 muertes directas en 2021, según un reciente estudio publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública y respaldado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
De acuerdo con el análisis, basado en datos del estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2021, la tasa de mortalidad asociada a los trastornos por consumo de drogas en la región es cuatro veces superior al promedio mundial, lo que evidencia la magnitud del problema y su impacto creciente en la salud pública.
El estudio revela que los trastornos por consumo de opioides son el principal motor de esta crisis, representando más del 75 % de las muertes relacionadas con el consumo de drogas. Asimismo, los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) vinculados a estos trastornos casi se triplicaron entre los años 2000 y 2021, con un incremento promedio cercano al 5 % anual. Los hombres jóvenes concentran la mayor carga, aunque también se observa un aumento preocupante de muertes entre las mujeres.
“El consumo de drogas es un problema prevenible y tratable, pero su impacto en las familias y comunidades de nuestra región es cada vez mayor”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, quien instó a los países a ampliar de manera urgente los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños, especialmente dirigidos a jóvenes y poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad.
Un fenómeno diverso y en expansión
El panorama del consumo de drogas presenta importantes diferencias regionales. En América del Norte, el estudio destaca un aumento significativo de los trastornos asociados a opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo, así como al consumo de anfetaminas. En cambio, en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, el consumo de cannabis y cocaína ha sido el principal factor contribuyente en la última década.
Los autores estiman que en 2021 se produjeron 145.515 muertes por diversas causas —incluidas sobredosis, cirrosis hepática, cáncer de hígado y suicidios— atribuibles al consumo de drogas, reflejando un impacto más amplio que trasciende las muertes directas por sobredosis.
Durante la pandemia de COVID-19, se registraron incrementos significativos en los trastornos por consumo de opioides y anfetaminas, posiblemente asociados al estrés, el aislamiento social y las interrupciones en los servicios de salud.
Llamado a una acción urgente e integrada
Ante este escenario, la OPS subraya la existencia de importantes brechas en la prevención, el acceso al tratamiento y los servicios de reducción de daños en la región. El organismo insta a los países a fortalecer programas preventivos dirigidos a jóvenes y grupos de alto riesgo; ampliar el acceso al tratamiento, incluido el tratamiento asistido con medicamentos para los trastornos por consumo de opioides; integrar la atención del consumo de sustancias en la atención primaria de salud; mejorar los sistemas de vigilancia epidemiológica; y garantizar enfoques sensibles al género.
“Colocar la salud mental y el abordaje del consumo de sustancias en el centro de los sistemas de salud es fundamental para revertir estas tendencias y salvar miles de vidas”, señaló el doctor Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS.La OPS destaca que herramientas como el AUDIT y el ASSIST, desarrolladas por la Organización Mundial de la Salud, constituyen estrategias costo efectivas para la detección temprana, la reducción de daños y el cierre de la brecha en el tratamiento del consumo de sustancias en las Américas.
No te pierdas una noticia, suscribete gratis para recibir DiarioSalud en tu correo, siguenos en Facebook, Instagram, Twitter, Linkedln, telegram y Youtube