Posible terapia genética contra el glaucoma

El glaucoma es el resultado de la neurodegeneración del nervio óptico, el haz de axones de las células ganglionares de la retina que transmite las señales del ojo al cerebro para producir la visión. Las terapias disponibles ralentizan la pérdida de visión al reducir la presión ocular elevada; sin embargo, algunos glaucomas progresan hacia la ceguera a pesar de que la presión ocular sea normal.

Una investigación llevada a cabo por el equipo de Bo Chen, de la Escuela Icahn de Medicina, dependiente del Centro Médico Monte Sinaí en la ciudad estadounidense de Nueva York, ha revelado que una forma de terapia genética protege las células del nervio óptico y preserva la visión en modelos de ratón de glaucoma. Los resultados sugieren un camino para desarrollar terapias neuroprotectoras para el glaucoma, una de las principales causas de discapacidad visual y ceguera.

Hasta donde saben los autores del nuevo estudio, este es el primero en mostrar que activar la vía CaMKII moduladora de calcio ayuda a proteger a las células ganglionares de la retina frente a diversas lesiones y en múltiples modelos de glaucoma.

La vía CaMKII (proteína quinasa II dependiente de calcio/calmodulina) regula procesos y funciones celulares clave en todo el cuerpo, incluidas las células ganglionares de la retina en el ojo. Sin embargo, no se conoce bien el papel preciso de la CaMKII en la salud de las células ganglionares de la retina. La inhibición de la actividad de la CaMKII, por ejemplo, ha demostrado ser protectora o perjudicial para las células ganglionares de la retina, dependiendo de las condiciones.

La luz entra por la parte delantera del ojo y llega a la retina. Los fotorreceptores de la parte posterior de la retina convierten la luz en señales y las envían a las células ganglionares bipolares y retinales. Los axones de las células ganglionares de la retina forman el nervio óptico, que lleva las señales del ojo a las regiones del cerebro que procesan la visión. 

Utilizando un anticuerpo marcador de la actividad de la CaMKII, el equipo de Chen descubrió que la señalización de la vía de la CaMKII se veía comprometida siempre que las células ganglionares de la retina estaban expuestas a toxinas o a un traumatismo por aplastamiento del nervio óptico, lo que sugiere una correlación entre la actividad de la CaMKII y la supervivencia de las células ganglionares de la retina.

Buscando formas de intervenir, los autores del estudio descubrieron que la activación de la vía CaMKII con la terapia genética resultaba protectora para las células ganglionares de la retina. La administración de la terapia genética a los ratones justo antes de una agresión tóxica causante de daños rápidos en las células, y justo después del aplastamiento del nervio óptico (que causa daños más despacio), aumentó la actividad de la CaMKII y protegió eficazmente a las células ganglionares de la retina.

Entre los ratones tratados con la terapia genética, el 77% de las células ganglionares de la retina sobrevivieron 12 meses después de la lesión tóxica, en comparación con el 8% de las células de los ratones que no recibieron esa terapia. Seis meses después del aplastamiento del nervio óptico, el 77% de las células ganglionares de la retina habían sobrevivido frente al 7% de las células de los ratones que no recibieron la terapia genética.

Del mismo modo, la potenciación de la actividad de la CaMKII mediante la terapia genética demostró ser protectora de las células ganglionares de la retina en modelos de glaucoma basados en una presión ocular elevada o en deficiencias genéticas.

El estudio se titula “Preservation of vision after CaMKII-mediated protection of retinal ganglion cells”, ha sido financiado por los Institutos Nacionales estadounidenses de Salud (NIH), y se ha publicado en la revista académica Cell.

Fuente: NCYT

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