Investigación recomienda medir el hierro desde el inicio del embarazo para prevenir anemia materna

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Granada y del Hospital Ramón y Cajal de Madrid destaca la importancia de evaluar las reservas de hierro desde las primeras etapas del embarazo, con el objetivo de reducir el riesgo de anemia en las gestantes y mejorar la salud del recién nacido.

La investigación, publicada en la revista The Lancet y difundida por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), estuvo encabezada por Khalid Saeed Khan, del área de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Granada. En el trabajo participaron también los científicos Javier Zamora y Borja Manuel Fernández-Félix, del Hospital Ramón y Cajal, junto a investigadores de instituciones académicas de Pakistán.

El ensayo clínico se realizó con 600 mujeres mayores de 18 años atendidas en tres hospitales de Lahore, quienes presentaban deficiencia de hierro no anémica al inicio del embarazo. Esta condición se caracteriza por niveles bajos de reservas de hierro, pese a mantener valores normales de hemoglobina, lo que dificulta su detección en los controles habituales.

Durante el segundo trimestre, las participantes fueron divididas aleatoriamente en dos grupos. El primero recibió únicamente suplementación oral de hierro, con una dosis diaria de 30 miligramos. El segundo grupo recibió, además de ese tratamiento, una dosis intravenosa de 1.000 miligramos de hierro. El objetivo fue evaluar el impacto de ambas estrategias en los niveles de hemoglobina antes del parto.

Los resultados mostraron que las mujeres que recibieron hierro intravenoso junto al tratamiento oral presentaron mayores niveles de hemoglobina y menos síntomas de fatiga, sin que se registraran efectos adversos.

Según el estudio, el 74 % de las gestantes que solo recibieron hierro por vía oral desarrollaron anemia antes del parto. En contraste, entre quienes recibieron el tratamiento combinado, el porcentaje se redujo al 23 %.

Los beneficios también se reflejaron en los recién nacidos. En el grupo de control, un 11 % de los bebés presentó restricción del crecimiento fetal, mientras que en el grupo de intervención esta cifra descendió al 1 %. Además, los hijos de madres tratadas con hierro intravenoso mostraron mayor peso al nacer —3,2 kilos frente a 2,9— y mejores reservas de hierro en la sangre del cordón umbilical.

Los investigadores advierten que no detectar a tiempo la deficiencia de hierro no anémica puede derivar en anemia materna, fatiga extrema durante la gestación, alteraciones en el crecimiento fetal y bajos niveles de hierro en el recién nacido.

Por ello, el equipo recomienda revisar los protocolos actuales de seguimiento prenatal. En particular, proponen incorporar de forma sistemática la medición de ferritina —indicador de las reservas de hierro— desde el inicio del embarazo.

“La evaluación exclusiva de la hemoglobina resulta insuficiente para identificar a las mujeres en riesgo”, señaló Khalid Saeed Khan, autor principal del estudio.

La investigación concluye que una detección temprana y un tratamiento adecuado de la deficiencia de hierro pueden tener un impacto significativo en la salud materna e infantil, y contribuir a reducir complicaciones durante el embarazo y el parto.

Fuente EFE.

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