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Hallazgo de ‘puntos débiles’ comunes en enterovirus abre la puerta a antivirales de amplio espectro

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Un estudio internacional liderado por el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio, CSIC-UV) y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos ha identificado regiones vulnerables compartidas por distintos enterovirus, un avance que podría transformar el desarrollo de antivirales de amplio espectro. El trabajo, publicado en Nature Ecology & Evolution, describe la existencia de un núcleo estructural estable en Enterovirus A71 (EVA71) y Coxsackievirus B3 (CVB3), así como una región altamente conservada en la proteína 2C, esencial para la replicación viral.

Los enterovirus conforman una extensa familia de virus humanos capaces de provocar desde infecciones leves hasta patologías graves como meningitis, parálisis o miocarditis. Su elevada tasa de mutación ha dificultado históricamente el diseño de tratamientos específicos. Para superar esta barrera, el equipo investigador aplicó la técnica de deep mutational scanning, mapeando más de 80.000 mutaciones con una resolución sin precedentes. Este enfoque permitió evaluar de forma simultánea cómo miles de variaciones genéticas afectan al funcionamiento de ambos virus.

El análisis reveló que EVA71 y CVB3 comparten un “núcleo” estable formado por elementos críticos para la replicación y el ensamblaje de la cápsida. Estas regiones apenas toleran cambios, lo que las convierte en dianas terapéuticas idóneas. “Si se atacan con un antiviral, es muy difícil que el virus escape mediante mutaciones sin comprometer su capacidad de infectar”, explica Ron Geller, líder del grupo de Biología Viral en I2SysBio y uno de los autores principales del estudio.

En contraste, las zonas más variables se concentran en la superficie de la cápsida, donde el virus interactúa con los receptores celulares. Estas diferencias ayudan a explicar por qué distintos enterovirus infectan tejidos específicos o producen cuadros clínicos de gravedad desigual. Además, la identificación de regiones evolutivamente cambiantes aporta claves sobre cómo emergen nuevas funciones virales y cómo se adaptan estos patógenos a sus hospedadores.

Uno de los hallazgos más destacados es la detección de un nuevo bolsillo estructural en la proteína 2C. Esta cavidad, diseñada para interactuar con otras moléculas, abre la posibilidad de desarrollar fármacos capaces de unirse selectivamente y alterar la función de la proteína. Al tratarse de una región altamente conservada en múltiples enterovirus, un antiviral dirigido a este punto podría ofrecer eficacia frente a diversas especies virales y reducir el riesgo de resistencias.

En conjunto, el estudio proporciona un mapa detallado de las regiones invariables y variables de los enterovirus, sentando las bases para nuevas estrategias terapéuticas. Los investigadores subrayan que estos resultados habilitan enfoques de cribado virtual in silico para identificar compuestos capaces de bloquear la replicación viral, una línea especialmente relevante ante la ausencia actual de antivirales efectivos contra muchos enterovirus.

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