Un amplio estudio internacional ha puesto en evidencia que la perimenopausia dista mucho de la percepción común, revelando que síntomas como el agotamiento y la fatiga son más frecuentes y determinantes de lo que tradicionalmente se ha considerado.
La investigación, liderada por especialistas de Mayo Clinic en colaboración con la aplicación de salud femenina Flo, analizó datos de 17,494 personas en 158 países, convirtiéndose en el estudio más grande de su tipo. Los hallazgos fueron publicados en la revista científica The Menopause Society.
La perimenopausia, etapa que precede a la menopausia y puede iniciar incluso en la treintena, sigue siendo un periodo poco comprendido pese a su impacto significativo en la calidad de vida. Según la autora principal del estudio, la doctora Mary Hedges, aún existe una brecha considerable entre lo que se cree sobre esta fase y lo que realmente experimentan las mujeres.
Los resultados muestran que, entre más de 12,000 participantes mayores de 35 años, los síntomas más reportados fueron la fatiga y el agotamiento (ambos con un 83%), seguidos de irritabilidad (80%), estado de ánimo bajo (77%), problemas de sueño (76%), trastornos digestivos (76%) y ansiedad (75%).
Sin embargo, cuando se preguntó a las participantes qué asociaban con la perimenopausia, destacaron principalmente los sofocos (71%), los problemas de sueño (68%) y el aumento de peso (65%). Esta discrepancia evidencia que los síntomas más visibles no siempre coinciden con los más prevalentes.
De hecho, entre quienes afirmaron estar atravesando esta etapa, el 95% reportó agotamiento y el 93% fatiga, superando ampliamente la incidencia de los sofocos. Los expertos explican que el agotamiento incluye dificultades cognitivas como problemas de memoria y concentración, mientras que la fatiga se relaciona con el desgaste físico.
El estudio también señala que los cambios hormonales pueden alterar los ritmos biológicos, afectar el descanso y contribuir a trastornos emocionales, agravados en muchos casos por factores como el estrés, la alimentación y otras condiciones de salud.
Asimismo, se destaca que el impacto de la perimenopausia va más allá de lo físico, afectando la vida laboral, las relaciones personales y las responsabilidades diarias, especialmente en mujeres que simultáneamente asumen roles de cuidado.
Los investigadores concluyen que estos hallazgos subrayan la necesidad de replantear el enfoque clínico hacia la salud en la mediana edad, priorizando una comprensión más realista y centrada en la experiencia de las pacientes.
En ese sentido, Mayo Clinic reafirma su compromiso de continuar investigando los factores biológicos, sociales y de estilo de vida que influyen en la perimenopausia, con el objetivo de promover una atención médica más informada, empática y adaptada a las necesidades reales de las mujeres.
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