El doctor Jhonatan Abreu, presidente de la Sociedad Dominicana de Geriatría, alertó sobre lo letales que pueden resultar las caídas en las personas de la tercera edad, por lo que instó a los envejecientes y a sus familiares a tomar todas las precauciones necesarias para evitar este tipo de accidentes.
“Uno de los grandes síndromes geriátricos son las caídas, y hay que evaluarlas de forma amplia, porque existen múltiples causas; entre ellas, las barreras arquitectónicas en el hogar, como alfombras mal colocadas, desniveles para entrar a la bañera o una iluminación deficiente”, explicó.
Señaló, además, que es fundamental evaluar el componente farmacológico del envejeciente, especialmente los medicamentos que producen sedación y colocan al paciente en una condición hipoactiva, como los hipnóticos, los utilizados para dormir y los antipsicóticos, los cuales se revisan en las consultas de geriatría.
“Si el paciente tiene un alto riesgo de caídas, es importante retirar o disminuir las dosis de esos medicamentos, porque cuando un adulto mayor debe ser hospitalizado a causa de una caída, el encamamiento tiene consecuencias devastadoras”, advirtió.
Al ser entrevistado en el programa D´AGENDA, el especialista explicó que desde la primera semana de encamamiento el adulto mayor comienza a perder masa y fuerza muscular; además, pueden desarrollarse úlceras por presión que, al infectarse, comprometen gravemente la salud y pueden provocar la muerte del paciente.
Aclaró que este desenlace puede ocurrir aun cuando la caída no cause la muerte de forma directa por los golpes recibidos, ya que sus consecuencias generan un deterioro progresivo de la salud.
“La caída es el primer evento y luego se desencadena una cascada de acontecimientos que pueden llevar al adulto mayor a perder la vida”, sostuvo.
Asimismo, destacó que los pacientes de la tercera edad deben ser evaluados de manera integral, abarcando los aspectos clínicos, funcionales y mentales.
“El geriatra maneja la parte clínica y la funcional, porque la salud del adulto mayor se mide en función de su capacidad funcional; también se evalúa la parte mental, incluyendo enfermedades neurodegenerativas comunes en la vejez”, indicó.
Entre estas enfermedades citó el alzhéimer, el Parkinson, la demencia vascular, la depresión y la ansiedad, las cuales son más frecuentes en adultos mayores que en adultos jóvenes.
“También se analiza el componente social, ya que es importante conocer si el paciente vive solo, si es económicamente dependiente, si está pensionado o si es viudo; todo eso forma parte de la evaluación geriátrica”, detalló el facultativo.
Insistió en que el geriatra no solo examina la condición clínica del envejeciente, sino también su funcionalidad, estado mental y situación social. Resaltó, además, la importancia de la evaluación nutricional, un aspecto clave en la salud del adulto mayor.
Recordó que el adulto mayor no quema la misma cantidad de calorías que el adulto joven, debido a que este último tiene mayor actividad física diaria, a diferencia del sedentarismo que suele caracterizar a la persona envejeciente.
Por ello, recomendó que las personas de la tercera edad consuman porciones más pequeñas, pero con mayor frecuencia. En lugar de tres comidas al día, sugirió cinco, incorporando meriendas entre el desayuno y el almuerzo, y antes de la cena.
No te pierdas una noticia, suscribete gratis para recibir DiarioSalud en tu correo, siguenos en Facebook, Instagram, Twitter, Linkedln, telegram y Youtube