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El conjunto de bacterias presentes en la leche materna cambia con el tiempo y ejerce un papel protector

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El “cóctel” de bacterias beneficiosas que se transmiten de madre a hijo a través de la leche materna cambia significativamente con el tiempo y podría actuar como una inyección de refuerzo diaria para la inmunidad y el metabolismo del bebé. Así lo confirma una investigación realizada por científicos de Montreal y Guatemala y publicada en ‘Frontiers in Microbiology’, con importantes implicaciones en relación al desarrollo y la salud infantil.

Hasta ahora, se sabía relativamente poco sobre el papel que juegan las bacterias presentes en la leche materna. Se cree que estas bacterias protegen al tracto gastrointestinal infantil y mejoran aspectos de la salud a largo plazo, por ejemplo, previniendo alergias.

Ahora, los investigadores han descubierto una variedad de microbiomas nunca antes identificados en la leche materna. «Algunas especies bacterianas que observamos en muestras de leche materna tienen una función común, destruir sustancias extrañas o xenobióticos y podrían desempeñar un papel protector frente a toxinas y contaminantes», afirma el coautor Emmanuel González, especialista en bioinformática de la Universidad McGill (Canadá). El descubrimiento arroja luz sobre cómo las madres ayudan a sentar las bases de la inmunidad infantil.

Diferencias entre lactancia temprana y tardía

Para obtener más información sobre el microbioma de la leche materna, los científicos analizaron muestras de leche materna utilizando imágenes de alta resolución, empleadas originalmente por la Universidad McGill y la Universidad de Montreal para detectar bacterias en la Estación Espacial Internacional.

Analizaron muestras de leche materna de madres Mam-Mayan que viven en ocho comunidades rurales remotas en el Altiplano Occidental de Guatemala. Esto les dio una ventana única para observar el microbioma de la leche materna a lo largo del tiempo, específicamente entre la lactancia temprana y la tardía (6-46 días versus 109-184 días).

A diferencia de la mayoría de las madres en Norteamérica, casi todas las madres Mam-Mayan amamantan durante el período recomendado de seis meses por la Organización Mundial de la Salud. En América del Norte, solo el 26% de las madres lo hacen. «Este tiempo de alimentación más prolongado nos permitió observar cambios importantes en las bacterias proporcionadas a los bebés a lo largo del tiempo, lo que podría afectar a su salud a largo plazo», explica González.

La tecnología genómica utilizada por los científicos reveló una variedad de microbiomas compartidos entre las madres mam-mayas, lo que proporciona una visión de una comunidad diversa de bacterias que se transmiten a los bebés, según la información de la Universidad McGill recogida por DiCYT.

«El estudio de los microbiomas de diversas comunidades es importante para comprender la variación presente en los seres humanos», señala la coautora Kristine Koski, profesora en McGill. «La mayoría de los estudios sobre el microbioma de la leche materna se han realizado con madres de países de altos ingresos, lo que genera una imagen incompleta de las importantes bacterias que se transmiten a los bebés durante el desarrollo temprano».

Trabajar junto a comunidades subrepresentadas será esencial para obtener una imagen precisa del microbioma de la leche materna y los factores que lo configuran, según los científicos. Esperan que estos descubrimientos ayuden a fomentar una investigación más inclusiva y sólida.

Fuente: DICYT

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