Desarrollan un fotofármaco análogo a la vitamina D que podría revolucionar el tratamiento de la psoriasis

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una nueva clase de fármacos activables por luz que abre una prometedora vía para el tratamiento de la psoriasis, una de las enfermedades inflamatorias de la piel más prevalentes. Se trata de un fotofármaco análogo a la vitamina D que permite modular de forma precisa y localizada el receptor de la vitamina D, reduciendo de manera significativa los efectos secundarios asociados a los tratamientos actuales.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica ACS Central Science, ha sido liderado por el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), en colaboración con el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (IDIBELL) y la Universidad de Barcelona (UB). En la investigación también han participado la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Purdue y la farmacéutica Eli Lilly and Company.

La psoriasis se beneficia clínicamente de la activación del receptor de la vitamina D (VDR), pero su uso terapéutico está limitado por los efectos secundarios derivados de la alteración del metabolismo del calcio, que pueden provocar hipercalcemia y graves complicaciones sistémicas. Hasta ahora, los intentos de desarrollar fármacos seguros dirigidos a este receptor no habían llegado al mercado.

El nuevo enfoque se basa en la fotofarmacología, una estrategia que permite controlar la actividad del fármaco mediante la luz. “El objetivo fue diseñar moléculas fotocontrolables agonistas del receptor de vitamina D”, explica el Dr. Xavier Rovira, investigador del IQAC-CSIC. La molécula optimizada, denominada PhotoVDRM, permanece inactiva en la oscuridad y solo se activa al ser iluminada con longitudes de onda específicas, como luz azul visible —no fototóxica— o UVB, ya utilizada en terapias dermatológicas.

Las pruebas in vivo en modelos de ratón demostraron que la activación localizada del fármaco reduce de forma significativa la inflamación cutánea sin provocar los efectos secundarios habituales. “Esta activación dirigida produjo un efecto terapéutico robusto sin hipercalcemia sistémica, superando uno de los principales obstáculos históricos en el desarrollo de agonistas del VDR”, señala Amadeu Llebaría, investigador del IQAC-CSIC.

Según Francisco Ciruela, líder del grupo de Neurofarmacología y Dolor del IDIBELL, los resultados confirman que la fotofarmacología “permite activar de forma localizada fármacos administrados sistémicamente”, lo que podría traducirse en tratamientos más seguros, menos invasivos y altamente dirigidos para enfermedades de la piel.

Una nueva generación de terapias dirigidas

La fotofarmacología se perfila como una plataforma terapéutica con aplicaciones potenciales más allá de la psoriasis, incluyendo el dolor, el cáncer o enfermedades neurodegenerativas como el párkinson. Aunque uno de sus principales desafíos es la limitada penetración de la luz en los tejidos, la piel representa un objetivo ideal por su accesibilidad.

La psoriasis afecta aproximadamente al 3 % de la población mundial, y cerca del 30 % de los pacientes aún no dispone de tratamientos adecuados y asequibles. Aunque los fármacos biológicos han supuesto un avance en los casos moderados y graves, su alto coste y la falta de indicación para formas leves o localizadas limitan su uso.

En este contexto, PhotoVDRM se presenta como una alternativa innovadora, localizada y potencialmente más económica, con capacidad para tratar lesiones en áreas sensibles sin los riesgos sistémicos de las terapias actuales. Además, los investigadores destacan que esta tecnología podría aplicarse en el futuro a otras enfermedades mediadas por el receptor de la vitamina D, marcando el inicio de una nueva generación de tratamientos más precisos y seguros.

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