Científicos desarrollan nuevo índice de salud intestinal para detectar cáncer colorrectal

Un equipo científico internacional ha desarrollado un nuevo índice de salud intestinal que podría facilitar el seguimiento y la detección de enfermedades como el cáncer colorrectal, al analizar no solo qué bacterias habitan el intestino, sino cómo interactúan entre sí.

La investigación, liderada por la Universidad de Granada y la Rutgers University, revela que los microbiomas intestinales sanos y enfermos funcionan como dos estados ecológicos distintos. La diferencia no radica en microbios individuales, sino en la dinámica de competencia y cooperación entre comunidades bacterianas completas.

Dos configuraciones del microbioma

Según el estudio, la microbiota intestinal tiende a establecerse en una de dos configuraciones: un estado diverso y competitivo asociado a la salud, y otro dominado por pequeños grupos de bacterias altamente cooperativas, vinculadas a distintas patologías.

La investigadora María Gloria Domínguez-Bello, de Rutgers, explicó que esta nueva medida podría captar ese cambio utilizando, por ejemplo, muestras de heces, permitiendo distinguir entre personas sanas y enfermas.

Un índice para medir el equilibrio microbiano

Para cuantificar estos cambios, el equipo desarrolló el Índice de Equilibrio de la Red Ecológica (ENBI, por sus siglas en inglés), una métrica que evalúa si las comunidades microbianas están dominadas por interacciones competitivas o cooperativas.

Al aplicar el ENBI a datos clínicos, los investigadores lograron separar de forma consistente a personas sanas de pacientes con múltiples patologías. En el caso del cáncer colorrectal, el índice aumentó progresivamente a medida que avanzaba la enfermedad.

El estudio, publicado en la revista Science, muestra cómo la enfermedad puede emerger cuando las comunidades microbianas se reorganizan. En afecciones como el síndrome del intestino irritable, la infección por Clostridioides difficile o el cáncer colorrectal, las bacterias tienden a formar redes más cooperativas y estrechamente conectadas que alteran el funcionamiento normal del ecosistema intestinal.

Roberto Corral, de la Universidad de Granada, señaló que al comparar sus simulaciones computacionales con datos reales de ADN de pacientes observaron el mismo patrón, lo que sugiere que el modelo capta un principio fundamental sobre cómo se organizan estas comunidades en la enfermedad.

Impacto en probióticos y trasplantes fecales

Los hallazgos también podrían explicar por qué terapias como los probióticos o los trasplantes de microbiota fecal muestran resultados variables.

Juan Bonachela, también de Rutgers y coautor del estudio, indicó que muchos tratamientos se centran en introducir una bacteria específica. Sin embargo, si el problema radica en la pérdida de relaciones clave entre bacterias, añadir un solo microorganismo resulta insuficiente. “No se trata solo de qué especies están presentes, sino de que estén con los socios adecuados”, subrayó.

En este sentido, los trasplantes fecales podrían ser efectivos porque introducen comunidades completas con sus redes de interacción intactas.

El trabajo abre la puerta a diseñar intervenciones personalizadas basadas en cómo encajan las redes microbianas de cada paciente, superando el enfoque de prueba y error y avanzando hacia terapias adaptadas al ecosistema intestinal individual.

Fuente EFE.

No te pierdas una noticia, suscribete gratis para recibir DiarioSalud en tu correo, siguenos en Facebook, Instagram, Twitter, Linkedln, telegram y Youtube

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad