Biomateriales con capacidad para curar enfermedades cardiovasculares

Parecen ciencia ficción, pero no lo son. Los ELRs (siglas en inglés de recombinámeros tipo elastina) son una familia de materiales sintéticos desarrollados por el Grupo de Materiales Avanzados y Nanobiotecnología (BIOFORGE) de la Universidad de Valladolid (UVa). Se trata de biopolímeros que, como su propio nombre indica, tienen un origen biológico y se obtienen gracias a la ingeniería genética.

La versatilidad de estos materiales es extraordinaria. Su estructura puede diseñarse “a la carta", lo que permite su adaptación a un amplio abanico de aplicaciones biomédicas. Además, gracias a su base biológica -la elastina, una proteína que ofrece elasticidad y resistencia-, tienen una elevada biocompatibilidad y capacidad de autoensamblado, entre otras propiedades. Todo ello los convierte en idóneos para sustituir y regenerar tejidos humanos.

Así lo explica Matilde Alonso Rodrigo, Catedrática de Química Analítica de la UVa e investigadora principal de un proyecto nacional de tres años de duración y dotado con más de 200.000 euros a través de fondos FEDER que ha patentado uno de estos biomateriales, en este caso, en forma de hidrogel. El objetivo es inyectar esta sustancia en el tejido cardiaco dañado tras un infarto de miocardio, para protegerlo de sufrir más daños y también para promover su regeneración.

“Los infartos producen daños irreversibles en el corazón. Los tejidos dañados no se regeneran, se produce una especie de cicatriz y eso limita la funcionalidad del corazón. Se pierden las propiedades mecánicas que tiene el tejido muscular cardiaco y eso genera una calidad de vida disminuida en el paciente", apunta la investigadora del Grupo BIOFORGE, quien recuerda que en la actualidad no existen tratamientos eficaces para prevenir o paliar esta situación.

“La idea de nuestro proyecto es inyectar el hidrogel antes de que se genere ese tejido cicatrizal en la zona del infarto, regenerando el tejido, lo que va a mejorar la funcionalidad del corazón en su conjunto. El material es capaz de atraer las células que están en la zona circundante del corazón que no ha sido lesionado, y esas células van a invadir ese hidrogel y van a formar su propia matriz extracelular y en consecuencia generar tejido muscular cardiaco funcional", detalla Alonso Rodrigo, al tiempo que añade que no es necesario inyectar el hidrogel inmediatamente, sino unos días transcurrido el infarto.

En los primeros experimentos realizados en modelos animales en la Universidad de Galway (Irlanda), concretamente en ovejas, los investigadores han observado una vascularización mayor y una cicatrización menor en los ejemplares a los que se ha administrado el hidrogel tras un infarto, frente a aquellos que no han recibido la inyección.

En estos momentos, el Grupo está tratando de obtener financiación para poder iniciar los ensayos en humanos, un paso tan complejo como necesario para poder llevar esta innovación a la práctica clínica. Asimismo, en el marco del proyecto nacional están estudiando diferentes principios activos que podrían inyectarse junto con el hidrogel para favorecer ese proceso de regeneración natural.

 Fuente: DICYT

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