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Hipotiroidismo y riesgo cardiovascular

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SANTO DOMINGO.- La tiroides, una pequeña glándula en la región anterior del cuello, a pesar de no ser muy conocida y ser poco visible a simple vista si no hay enfermedad, juega un papel muy importante en el funcionamiento de nuestro organismo. Esto se debe a que produce las hormonas tiroideas llamadas tiroxina y triyodotironina. Siendo la primera de estas dos la más frecuente.3 Las enfermedades tiroideas son más frecuentes en mujeres que en hombres, y se estima que 1 de cada 10 mujeres desarrollará una enfermedad tiroidea a lo largo de su vida.2

El hipotiroidismo, una condición en la cual la producción de dichas hormonas está reducida o ausente y por tanto sirve de ilustración de que es lo que hacen estas hormonas. En general, dichas hormonas participan en la regulación de la actividad de diferentes funciones, por lo que los pacientes hipotiroideos presentan sintomatología como cansancio, resequedad de piel, estreñimiento, frecuencia cardiaca lenta, intolerancia al frío, etc.4

Desde hace varios años se ha sabido que el sistema cardiovascular se ve afectado con las alteraciones en la función tiroidea.3 Estas incluyen tres grupos principales: trastornos de la electrofisiología cardiaca que afecta la frecuencia cardiaca y puede producir arritmias, trastornos de aterosclerosis y de la vasculatura, y por último trastornos del músculo del corazón e insuficiencia cardÍaca.1

En esta ocasión queremos centrarnos en las alteraciones de la vasculatura que se asocian a la aterosclerosis. Existe una gran cantidad de evidencia de que la depresión de hormonas tiroideas o hipotiroidismo se asocia a la elevación del colesterol LDL que es el responsable del desarrollo de la aterosclerosis y un mayor riesgo cardiovascular.1 Otro punto importante es que el hipotiroidismo se ha asociado a un tipo de presión arterial elevada llamada hipertensión diastólica que se asocia también con un mayor riesgo cardiovascular. 1

Todos estos factores aumentan el riesgo de un aumento del riesgo cardiovascular en el hipotiroidismo, sin embargo, el mismo puede reducirse mediante el reemplazo de las hormonas tiroideas. El preferido es un análogo de la tiroxina llamado levotiroxina ya que debido a su vida media larga y a que puede ser convertido a triyodotironina periféricamente (es decir fuera de la tiroides) representa una gran ventaja a la hora de tratar el hipotiroidismo y sus complicaciones.4

Es importante que la enfermedad tiroidea sea diagnosticada tempranamente mediante la medición de la TSH (hormona estimulante de tiroides) que medida en sangre en ayunas puede identificar tempranamente la enfermedad tiroidea e identificar aquellos pacientes que requieren una evaluación más profunda y detallada por su médico de cabecera o bien de su endocrinólogo.

Referencias:
1. Cappola AR et al. Thyroid and Cardiovascular Disease Research Agenda for Enhancing Knowledge, Prevention, and Treatment Circulation. 2019;139:00–00. DOI:
2. Espinosa de Ycaza AE Mujer, corazón y tiroides Rev Colomb Cardiol. 2018;25(S1):42—48
3. Soto JR and Verbeke SM DISFUNCIÓN TIROIDEA Y CORAZÓN REV. MED. CLIN. CONDES – 2015; 26(2) 186-197
4. Gaitonde DY et al. Hypothyroidism: An Update Am Fam Physician. 2012;86(3):244-251

Cortesía de Merck.

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