Un estudio advierte sobre el peligro de las pastillas para adelgazar

Las mujeres jóvenes, sin un diagnóstico de trastorno alimentario, pueden llegar a padecer uno en el futuro sin consumen pastillas adelgazantes y laxantes para controlar su peso que las que no han tomado estos productos. Lo ha visto un equipo de investigadores de la Harvard TH Chan School of Public Health y el Boston Children's Hospital (EE.UU.), cuyo trabajo se publica hoy en «American Journal of Public Health» (AJPH).

«Hemos sabido que los laxantes y que las pastillas para adelgazar, cuando se usan para controlar el peso, pueden ser sustancias muy dañinas –afirma el autor principal S. Bryn Austin-. Queríamos averiguar si estos productos podrían ser una puerta de entrada que podría conducir a un diagnóstico de un trastorno de alimentación», añade el Director de STRIPED (Iniciativa de capacitación estratégica para la prevención de los trastornos alimentarios).

El estudio analizó datos de 10.058 mujeres y niñas de 14 a 36 años que participaron en el Estudio Growing Up Today (GUTS).

Los investigadores vieron que, entre las participantes sin un trastorno alimentario, el 1,8% de las que tomaron pastillas para adelgazar durante el año pasado reconoció haber recibido un primer diagnóstico de trastorno alimentario en los próximos uno o tres años en comparación con el 1% de las que no consumió los productos.

También encontraron que, entre estas participantes, el 4,2% de las que sí consumieron laxantes para el control de peso recibieron un primer diagnóstico posterior de trastorno alimentario en comparación con el 0,8% de las que no usó estos productos para el control de peso.

A raíz de estos datos, los autores del trabajo demandan políticas que restrinjan el acceso a estos productos, incluida la prohibición de la venta de píldoras de dieta a menores. El uso de estos productos para el control de peso, advierten, puede servir como una «puerta de entrada» a prácticas alimentarias más desordenadas al desregular la función digestiva normal y fomentar la dependencia de métodos de afrontamiento poco saludables e ineficaces.

Fuente: ABC Salud.

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