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Vicepresidente BMI Compañía de Seguros: «Hay vida después de la nuestra»

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Foto: Hubert J. Weichselbaumer

MIAMI.- «Hoy es que estamos vivos y no sabemos hasta cuándo». Ésta es sólo una de las frases utilizadas por Hubert J. Weichselbaumer en una carta abierta sobre la importancia de resguardar a los seres queridos con un seguro de vida. «¿Vida después de la vida?» es el título del ensayo de Weichselbaumer, Vicepresidente de Operaciones Internacionales para BMI Compañía de Seguros. Éste analiza con tono filosófico cómo las creencias científicas o religiosas sobre una vida después de la muerte son irrelevantes cuando se trata de la seguridad de cuantos familiares dependían de un difunto. Sobre todo, el texto justifica por qué adquirir un seguro de ingresos, mejor conocido como seguro de vida, es cuestión de garantizar la comodidad de quienes dejamos atrás.

«¿Qué pasa después que fallecemos? ¿Adónde iremos, si es que vamos a algún lugar?», pondera Weichselbaumer al inicio, para luego desviarse a su tema de interés. El autor esquiva las respuestas a preguntas existenciales pues entiende que otras disciplinas pueden ofrecer mejores respuestas. «En realidad creo que las religiones ya se han ocupado suficientemente del tema y definitivamente le han dedicado cientos de años a atender esas inquietudes», explica.

La carta luego se enfoca en su tema principal. «Nuestras parejas, hijos e inclusive nuestros padres deben continuar su vida, atendiendo sus necesidades», afirma el ejecutivo. Citando diversos ejemplos, desde la longevidad de ciertas especies marinas hasta el destino de los protagonistas en ‘Mil Maneras de Morir’, Weichselbaumer resalta la fragilidad de la existencia humana.

El texto hace al lector cuestionar la seguridad de sus familiares y dependientes en el momento imprevisto e inevitable de su fallecimiento. «Como proveedores de la riqueza familiar», continúa, «los padres y madres de familia deben reconocer su responsabilidad de garantizar a aquellos que les sucedan su nivel y calidad de vida». Incluso cuestiona si el patrimonio, eso que el padre o madre prepara para dejar algo para sus hijos luego de su partida, «¿será suficiente?»

El artículo sugiere formas de cómo calcular si la base económica en la eventualidad de su muerte servirá de algo. Detalla además los servicios de empresas como BMI Compañía de Seguros, cuyos Asesores de Preservación de Patrimonio «mitigar el impacto de eventos catastróficos en la continuación de la vida después de nuestras vidas».

El punto de Weichselbaumer, más que comercial, es uno de sentido común. La muerte es tanto desconocida como inesperada y la seguridad de los seres queridos merece urgencia. Como lo resume el ejecutivo: «Todo lo que sabemos hoy es que estamos vivos y no sabemos hasta cuándo, lo que si sabemos es que definitivamente hay vida después de la nuestra».

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