Un nuevo informe de las Naciones Unidas (ONU) ofrece por primera vez una evaluación integral de las principales causas de muerte en niños menores de cinco años a nivel mundial, revelando que 4,9 millones de menores fallecieron antes de cumplir esa edad en 2024, la mayoría por causas prevenibles.
De acuerdo al estudio, titulado “Niveles y tendencias de la mortalidad infantil”, casi la mitad de las muertes infantiles corresponden a recién nacidos, con 2,3 millones de fallecimientos durante el primer mes de vida. Las principales causas de muerte neonatal fueron complicaciones por parto prematuro (36 %) y problemas durante el trabajo de parto o el nacimiento (21 %), además de infecciones neonatales y anomalías congénitas.
Después del primer mes de vida, las enfermedades infecciosas se convierten en las principales causas de muerte infantil. Entre ellas destacan la malaria, la neumonía y la diarrea, siendo la malaria responsable del 17 % de las muertes en este grupo de edad, especialmente en países del África subsahariana.
El informe también estima por primera vez las muertes directamente causadas por desnutrición aguda grave, estimando que más de 100 mil niños entre 1 y 59 meses murieron por esta condición en 2024. Sin embargo, este estudio destaca que la cifra real podría ser mayor, ya que la desnutrición debilita el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de fallecer por otras enfermedades comunes.
Los datos revelan además importantes desigualdades geográficas en la mortalidad infantil. El África subsahariana concentró el 58 % de todas las muertes de menores de cinco años, mientras que el sur de Asia representó el 25 %. En contraste, en regiones como Europa, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, la proporción es significativamente menor.
El informe también señala que alrededor de 2,1 millones de niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 24 años murieron en 2024. Entre los niños más pequeños, las enfermedades infecciosas y las lesiones continúan siendo las principales causas de fallecimiento. Sin embargo, el patrón de riesgo cambia durante la adolescencia: las autolesiones se posicionan como la principal causa de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años, mientras que los accidentes de tránsito lideran las causas de muerte entre los varones de ese mismo grupo etario.
El documento advierte además que los cambios en el financiamiento del desarrollo a nivel mundial están ejerciendo una presión creciente sobre los programas esenciales de salud materna, neonatal e infantil. En este contexto, las encuestas, los sistemas de información sanitaria y otros componentes fundamentales que sostienen una atención eficaz requieren financiamiento sostenido, no solo para preservar los avances logrados, sino también para acelerar el progreso en la reducción de la mortalidad.
Asimismo, el informe subraya que invertir en salud infantil continúa siendo una de las estrategias de desarrollo más rentables. Intervenciones comprobadas y de bajo costo —como la vacunación, el tratamiento de la desnutrición aguda grave y la atención especializada durante el nacimiento— generan importantes beneficios en salud pública, al tiempo que mejoran la productividad, fortalecen las economías y reducen los gastos futuros de los sistemas de salud.
Según el estudio, cada dólar invertido en la supervivencia infantil puede generar hasta 20 dólares en beneficios sociales y económicos.
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