El Consejo de Cardio-Oncología de la Sociedad Dominicana de Cardiología, presidido por la doctora Rosanna Aguasanta, reafirma su compromiso con la educación médica continua y el fortalecimiento de la práctica clínica de sus miembros mediante el desarrollo de actividades científicas de alto nivel.
En ese contexto, celebró el primer encuentro académico en formato “Journal Club”, teniendo como eje central la radioterapia y su impacto cardiovascular. La conferencia principal estuvo a cargo del doctor Enrique Flores, radiooncólogo de origen peruano radicado en la República Dominicana y actual presidente de la Sociedad Dominicana de Radioterapia y Oncología, quien abordó el tema sobre los aspectos fundamentales que debe conocer el cardiooncólogo acerca de las toxicidades cardíacas asociadas a los tratamientos de radioterapia.
Durante su disertación, el especialista explicó que antes de la década de los años sesenta el corazón era considerado un órgano cardiorresistente. Sin embargo, con el avance de la investigación clínica y el seguimiento a largo plazo de pacientes oncológicos, se evidenció la presencia de daño cardíaco secundario a la radiación, surgiendo así el término “enfermedad cardíaca radioinducida”.
Indicó que los sobrevivientes de linfomas y de cáncer de mama han sido los más expuestos al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, debido a que en estos tratamientos el corazón puede quedar incluido dentro de los campos de irradiación.
El doctor Flores detalló que entre los principales factores de riesgo para desarrollar cardiotoxicidad radioinducida se encuentran la edad temprana al momento de la exposición, la administración previa de radioterapia con dosis mayores de treinta Gray, la inclusión de grandes volúmenes del corazón y del ventrículo izquierdo en los campos de tratamiento, la prolongación del tiempo total de radioterapia, la combinación con quimioterapia —especialmente con antraciclinas—, la presencia de factores de riesgo cardiovascular previos y la susceptibilidad genética individual.
No obstante, destacó que los avances tecnológicos y la acumulación de evidencia científica han permitido optimizar las técnicas de radioterapia, reduciendo las dosis administradas y limitando cada vez más el campo de irradiación a la zona específica afectada. Estos progresos han contribuido a disminuir significativamente las tasas de cardiotoxicidad, especialmente en niños y adultos jóvenes.
La jornada se desarrolló en un ambiente de integración académica y colaboración multidisciplinaria, con la participación de cardiooncólogos, cardiólogos especialistas en insuficiencia cardíaca, radiooncólogos, oncólogos clínicos y hematooncólogos.
El encuentro contó además con el respaldo de la presidenta de la Sociedad Dominicana de Hematología y Oncología, doctora Deniss Díaz; la pasada presidenta de la Sociedad Dominicana de Cardiología, doctora Rosa N. Cueto; el pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Oncología Hematológica, doctor Miguel Monanci; la doctora Carmen Rodríguez, en representación de la actual directiva de la Sociedad Dominicana de Cardiología; y el doctor Edisson Féliz hijo, presidente del Consejo de Falla Cardíaca de la referida entidad.
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